La reciente escalada del precio del petróleo en los mercados internacionales ha comenzado a generar inquietud en el entorno económico español.
A pocos días de que se actualizaran las previsiones de crecimiento por parte del Banco de España y diversos centros de análisis financiero, la situación en Oriente Medio ha introducido un nuevo factor de inestabilidad que podría impactar directamente en el PIB y los niveles de inflación del país.
El conflicto entre Israel e Irán ha provocado un repunte notable en el precio del crudo Brent, que llegó a superar los 78 dólares por barril, aunque cerró posteriormente en torno a los 73 dólares.
Esta subida es la más significativa desde los primeros días de la guerra en Ucrania y se atribuye al temor de una interrupción en el suministro energético global.
Aunque los mercados han reaccionado con cierta cautela, el riesgo de que Irán tome medidas como bloquear el estrecho de Ormuz —por donde circula una cuarta parte del comercio mundial de petróleo— genera preocupación entre los analistas.
Un posible escenario de escalada bélica podría tener efectos en cadena sobre infraestructuras petroleras clave, como ya se vivió en 2019 con los ataques a las instalaciones de Saudi Aramco.





