Las autoridades afganas confirmaron que la cifra de fallecidos por el terremoto de magnitud 6.0 que sacudió el este del país hace tres días ascendió a 1,457 personas, mientras que más de 3,300 resultaron heridas. El sismo también dejó 6,700 viviendas destruidas, agravando la situación de miles de familias desplazadas.
Equipos de rescate trabajan contrarreloj para encontrar sobrevivientes entre los escombros, enfrentando réplicas constantes que dificultan las labores. La comunidad internacional ha comenzado a enviar ayuda humanitaria, suministros médicos y especialistas en búsqueda y rescate.
Este desastre se suma a la crisis económica y humanitaria que Afganistán enfrenta tras décadas de conflictos, convirtiéndose en uno de los peores episodios sísmicos desde 2023.





