Lo que comenzó como una estrategia de reducción de costos para Apple y otras multinacionales al producir en China se ha convertido en una carrera geopolítica feroz. Pekín aprovechó décadas de inversión extranjera para desarrollar su industria tecnológica y hoy compite cara a cara con Estados Unidos en sectores estratégicos como inteligencia artificial, chips y vehículos eléctricos. Expertos advierten que el gigante asiático ya supera a EE.UU. en algunas áreas, gracias a su escala poblacional, políticas industriales agresivas y competencia interna.
El surgimiento de DeepSeek, un chatbot chino que rivaliza con ChatGPT pese a las restricciones estadounidenses de exportación de chips, marcó un punto de quiebre. Medidas como la prohibición de procesadores Nvidia H100 solo han acelerado los planes de China de crear una cadena de suministro independiente. Para Puerto Rico y el Caribe, esta disputa es clave, pues podría redefinir la economía digital y el acceso a tecnologías críticas.





