En un episodio del pódcast familiar, Barack Obama confesó que fue en la universidad donde por primera vez confrontó sus prejuicios sobre la diversidad sexual.
Gracias a un profesor abiertamente gay, el entonces joven estudiante aprendió que abrirse a diferentes formas de vida es una de las claves para desarrollar empatía y romper los moldes tradicionales de lo que significa ser “hombre”.
“Me di cuenta de que yo también tenía prejuicios, y que debía hacer el trabajo interno para superarlos”, compartió Obama.
Enfatizó que estas relaciones tienen un efecto dominó: ayudan a formar mejores ciudadanos y, sobre todo, enseñan a los niños que hay muchas maneras de ser hombre sin necesidad de endurecerse emocionalmente.





