Frente a las costas de Sicilia, una operación conjunta entre activistas ambientales y las autoridades italianas ha revelado una alarmante red de dispositivos ilegales de pesca que amenaza gravemente la biodiversidad marina del mar Tirreno.
Voluntarios de la organización Sea Shepherd, a bordo del buque Sea Eagle, están trabajando activamente para detectar y extraer dispositivos de concentración de peces (DCP), que han sido calificados por los expertos como “una trampa flotante invisible”.
Estos dispositivos, que simulan hábitats ideales para peces, están fabricados con plásticos no biodegradables, redes de nailon y residuos químicos, en su mayoría sin identificación.
Aunque su instalación está prohibida en aguas italianas, se han encontrado miles de ellos dispersos en el fondo marino.
“Cada línea de nailon representa una amenaza directa para tortugas, tiburones y hasta cetáceos”, explica Nicola Silvestri, jefe del Centro de Control de Pesca de Sicilia Occidental.
Según sus datos, muchos de estos artefactos carecen de rastreo GPS, lo que los convierte en ilegales bajo la legislación italiana.
La magnitud del problema es tal que los voluntarios han descrito el mar como “un campo minado” debido a la cantidad de líneas submarinas que se extienden sin control.
Se estima que más de 36.000 dispositivos de este tipo se encuentran activos solo en el sur del Tirreno.
Andrea Morello, líder de Sea Shepherd Italia, advierte que los efectos ecológicos ya son visibles. “La instalación masiva de estos artefactos está eliminando poblaciones enteras de peces juveniles antes de que puedan reproducirse.
Lo que estamos viendo podría convertirse en el mayor desastre ecológico marino de nuestro tiempo”.
Las labores de retirada se realizan en colaboración con la guardia costera, que incauta el material confiscado y documenta las ubicaciones para futuras acciones legales.
Parte del plástico recuperado será reciclado para apoyar programas de rescate de especies como las tortugas marinas.
La operación —bautizada como “Siso”— continuará durante los próximos meses y se enfoca en transformar una zona crítica en un modelo de restauración y protección marina.





