La Asamblea General de la ONU ha ratificado oficialmente el Tratado de Alta Mar, una iniciativa histórica que busca proteger la biodiversidad marina más allá de las jurisdicciones nacionales. Este acuerdo permitirá establecer áreas marinas protegidas, regular la minería submarina, y controlar la pesca industrial en aguas internacionales.
El tratado, negociado durante más de 15 años, es considerado crucial para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y los compromisos del Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Científicos y ambientalistas afirman que podría transformar la gobernanza oceánica y mitigar el impacto de la crisis climática en los ecosistemas marinos.





