Una ola de calor sin precedentes azota el suroeste de Estados Unidos con temperaturas que superan los 50 °C (122 °F) en zonas de California, Nevada y Arizona. La situación ha provocado múltiples incendios forestales, fallas eléctricas masivas y miles de hospitalizaciones por golpes de calor.
El sistema de salud y las compañías eléctricas están en alerta máxima, mientras se reporta un aumento del consumo de energía del 35%, poniendo en jaque la red energética de estados como Texas y Nuevo México. Expertos en cambio climático advierten que estos eventos extremos serán más frecuentes, intensos y prolongados en los próximos años si no se toman medidas urgentes.





