El asteroide 2025 OL1, con un tamaño estimado de 34 metros de diámetro (equivalente a un edificio de 10 pisos), pasará cerca de la Tierra este 30 de julio a más de 1.29 millones de kilómetros de distancia. La NASA, en colaboración con otras agencias espaciales, ha confirmado que no existe riesgo de impacto, aunque este acercamiento representa una excelente oportunidad para seguir perfeccionando la vigilancia astronómica.
El evento es observado por telescopios de todo el mundo y se suma a los ensayos de defensa planetaria, que buscan prevenir futuros peligros por objetos cercanos a la Tierra. La información recopilada ayudará a mejorar los sistemas de alerta temprana y a diseñar protocolos de protección global.





