Las fuerzas ucranianas han intensificado sus ataques con drones sobre regiones estratégicas dentro de Rusia, incluyendo depósitos militares y centrales eléctricas en Belgorod y Kursk. Estos bombardeos se producen tras el estancamiento de la contraofensiva terrestre y buscan debilitar la logística rusa desde el aire.
Por su parte, el Kremlin ha respondido con más bombardeos sobre Járkov y zonas del Donbás, provocando nuevos desplazamientos de civiles. Mientras tanto, la OTAN se encuentra reunida en Bruselas, discutiendo nuevas formas de apoyo militar y financiero a Ucrania para evitar un punto muerto prolongado en el conflicto.





